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El viaje no emprendido de tus años octubre 4, 2007

Lucho en su cuaderno

Hoy se cumplen 30 años de la muerte de Luis Hérnandez (o Luchito Hernandez, ex campeón de peso welter, como el mismo se describiera en un poema). En vida, Lucho médico y poeta, no buscó el renombre ni la fama, menos quiso situarse en el podio de la literatura. Tras su muerte, es un poeta alabado por la critica y popular sobre todo entre los jóvenes, tal vez por su lenguaje sencillo, ágil y en ocasiones gracioso que de manera natural nos habla de la soledad, el amor y el dolor.  También por que leyendolo, paseamos por la ciudad de Lima: el mar, La Herradura, su barrio en Jesús María, son lugares constantes en sus poemas. 

El día de hoy Beto Ortiz le dedicó una semblanza, mostrando lo que para muchos eran pasajes desconocidos de su vida, por ejemplo, su relacion con Betty Adler, el dolor de espalda que sufría, incluso nos señala donde esta la tumba en la que descansa el poeta.  También señala un hecho que no recordaba o al menos no desde hace tiempo, es lo ocurrido en la Facultad de Letras de San Marcos hace un par de años.

En ese entonces, yo leía poesía casi a diario y entre mis favoritos estaba Luis Hernández (y seguro el de mucha gente más en la Católica, por que tenía que ir temprano a la biblio para que nadie me ganase el libro). En fin, supe de un conversatorio que se organizaba en San Marcos sobre la vida y obra de Billy the Kid (como también le gustaba llamarse en sus poemas), así que joven, inocente y entusiasmada fui a San Marcos.  La verdad que no recuerdo bien todo lo que se hablo, pero si recuerdo que hacia el final de la conferencia, su mejor amigo del barrio se puso de pie y empezó a hablar de manera improvisada.  Nos dijo que Lucho no era tanto como lo pintaban, que mucha gente hablaba de él sin saber, que dejasen de hablar si no lo habían conocido.  Luego nos contó que Lucho no sólo solía escribir en varios idiomas, sino que hacía lo mismo al hablar (sabía hasta siete idiomas), que al conversar con él, podía pasar de repente, del español al fránces o el alemán.  Más tarde nos contó una anecdota: una vez él y Lucho se encontraban completamente drogados en un lugar solitario y morían de sed, de pronto encontraron un caño que goteaba, se acercaron para beber del grifo y entonces Lucho tuvo un gesto de humanidad que nos contó, recordará durante toda su vida y es que le cedió el primer sorbo. Luego el mejor amigo cambio de idioma y comenzó a hablarle al público en francés, fue un momento que siempre recordaremos los que estuvimos ahí, tal vez por que este amigo -que no recuerdo el nombre, pero que en la crónica de Beto está bien apuntado- nos permitió conocer algo del verdadero Lucho, no ese ser mitificado, caracterizado como un ser fuera de este mundo, ajeno a la realidad, un “loco” que pintaba sus cuadernos con plumones y regalaba poemas a la gente con la que trataba o los dejaba en los baños de la Universidad Católica para que los lea quien quisiera.  Lucho nos regalo, sin querer, una parte de su vida. Les dejó un poema de mis favoritos:

   DEDICATORIA

A todos los prófugos del mundo, a quienes quisieron contemplar
el mundo, a los prófugos y a los físicos puros, a las teorías restringidas y a la generalizada.
A todas las cervezas junto al mar.
A todos los que, en el fondo, tiemblan al ver un guardia.
A los que aman a pesar de su dolor y el dolor que el tiempo
hace florecer en el alma.

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6 Responses to “El viaje no emprendido de tus años”

  1. Quique Wangeman Says:

    Sandra, gracias por el testimonio de tu aprecio a la vida y poesía de Luis Hernández … y puedes seguir hablando de él cuantas veces creas necesario.

    Ese día, más que pedir que dejasen de hablar de Lucho si no lo conocían, me sentí indignado al observar que alguien estaba usando su memoria y poniendo como excusa el homenaje a Lucho, para hacerse un publicherry personal destinado a destacar sus propias cualidades poéticas.

    No te diré a quién me refiero, solo te indicaré que fue una persona que estaba en la mesa de honor y partió antes de que terminara el homenaje.

    Luego de dicha partida y ante la ausencia de Betty Adler, mi homenaje a Lucho ese día fue: describir cómo una mirada sincera de amistad frente al caño de agua -de algún jardín de Jesús María- logró llevarme desde el fondo del abismo donde me encontraba, hasta la realización de mis más elevadas aspiraciones profesionales en Bélgica y Suiza años después.

  2. Quique Wangeman Says:

    Sandra, gracias por el testimonio de tu aprecio a la vida y poesía de Luis Hernández … y puedes seguir hablando de él cuantas veces creas necesario.

    Ese día, más que pedir que dejasen de hablar de Lucho si no lo conocían, me sentí indignado al observar que alguien estaba usando su memoria y poniendo como excusa el homenaje a Lucho, para hacerse un publicherry personal destinado a destacar sus propias cualidades poéticas.

    No te diré a quién me refiero, solo te indicaré que fue una persona que estaba en la mesa de honor y partió antes de que terminara el homenaje.

    Luego de dicha partida y ante la ausencia de Betty Adler, mi homenaje a Lucho ese día fue: describir cómo una mirada sincera de amistad frente al caño de agua -de algún jardín de Jesús María- logró llevarme desde el fondo del abismo donde me encontraba, hasta la realización de mis más elevadas aspiraciones profesionales en Bélgica y Suiza años después.

  3. sandra82 Says:

    Hola Quique, gracias por comentar en este blog y compartir con nosotros ese día en San Marcos tu amistad y vivencias con Lucho, en verdad fue algo que me emociono. No pense que llegarías a leer esto, asi que muchas gracias por darte tu tiempo para contarnos un poco mejor lo que aconteció en San Marcos y como cambio tu vida tras esa tarde en la que Lucho te cedió con una mirada el sorbo del agua. Un abrazo.

  4. alberto Says:

    Luchito Hernandez es lo maximo. Un tipazo de la poesia y amigos vivos como casi con su genio tengo algunos.
    Larga vida a Lucho

  5. K. Says:

    Hola!
    Llegué aquí buscando a Luchito, que fantástica es la justicia del artista real, no importa nada, trascenderá. Lo curioso es que sin haber tenido posibilidad de conocerlo , nosotros lo sintamos tan cercano, como un amigo querido que perdimos en las vías de un tren en BSAS, años atrás.
    Yo también le he dedicado unos posts a mi poeta preferido, junto con el flaco Vallejo.
    T invito:
    http://kojudopolis.blogspot.com

    pd: está bien que te guste la fiesta, joder, tienes 25 años, qué debería gustarte hacer el fin de semana por la noche? Bordar punto cruz?
    Jajjaj saludos a tus viejos.

  6. C. Caceres Says:

    Me cruce con tu blog, buscando algo sobre Lucho del cual ayer me entere de su existencia. Gracias a esta nota que nos cuentas, pude vislumbrar algo mas que solo acotaciones acerca de quien era Lucho y su obra.


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